Escritos / Writing

DEJA DE COMPARAR TU VIDA CON LA DE OTROS

A mis veintinueve años todavía me da pena ajena lo que hago y, todo empeora cuando tengo un bloqueo mental. Me niego a creer que soy buena en algo y no puedo parar de compararme con personas que son exitosas y han visto el mundo con sus ojos y no por medio de su computadora como yo.

Siento envidia por esa gente que ve su futuro con mucha claridad, yo todavía no sé lo que soy. Diseñadora, bloguera, ilustradora, escritora… no lo sé. Sé que tengo un camino por recorrer. Tal vez sea muy diferente al de los demás, pero creo que al final está bien, todos hemos pasado por esta etapa.

Estos momentos de incertidumbre comienzan cuando miro el newsfeed de cualquier red social. Me empiezo a sentir mal porque veo fotografías de chavas bonitas, felices, con el cuerpo que tanto quisiera, manejando su propia empresa, viajando por el mundo. Es absurdo lo sé, querer compararme con ellas. Pero sí hay algo que he entendido es que jamás podré ser como ellas, porque yo no soy como ellas.

Aclaro, llegar a este punto de no comparación es una maldita odisea y tardas un chingo en darte cuenta que dejaste de hacerlo naturalmente.

Viendo hacia el pasado, me doy cuenta que desde pequeña siempre he sido así. Te la pasas viendo si lo que tienes es mejor o igual que los demás. Tienes la necesidad de hacer todo bien para que tus papás y maestros te feliciten. Pero si felicitan a tu compañero de al lado, quisieras estar en su lugar. Sentimos la necesidad de tener muchos amigos, ser la más guapa, la más cool de todas y todos. Vives comparándote con los demás y te avergüenza sentirte pequeño en un mundo gigante. Nadie nos enseña a querernos tal y como somos, a que somos perfectos en el cuerpo que nos tocó vivir, nunca nos enseñan en las escuelas a borrar dudas y e inseguridades.

Mis papás nunca me presionaron para que fuera “la mejor”. Pero en retrospectiva hubiera estado bien que me dijeran “deja de creer en la perfección porque no existe”. Esto me hubiera sido de mucha ayuda en lo académico, porque siempre vivía con el temor de que si no era la mejor, no tenía nada positivo que aportar a mi vida.

Toda mi vida he sido insegura, soy tímida por naturaleza y ansiosa en situaciones fuera de mi zona de confort. Pero ahora más que nunca agarro al toro por los cuernos y decido hacer lo que me viene a la mente. Me gusta saltar fuera de los límites de vez en cuando y el claro ejemplo de eso lo que ando haciendo ahora. ME PUSE A ILUSTRAR.

Me cago del miedo porque no soy la reina de las ilustraciones, pero tenía que hacerlo. Hasta el momento ha salido bastante bien, a la gente le gusta lo que hago y me gusta pensar que de alguna manera se identifican con lo que sale de mi mente. Y si en algún momento me doy cuenta que me he equivocado, pues no creo que sea tan grave. Todos tenemos la suerte de equivocarnos y redimirnos.

En estos años me he dado cuenta que cuando te abres y muestras que no eres perfecto la gente te aprecia más. Siempre estamos rodeados de gente que creemos tiene la ‘vida perfecta’. Es muy fácil mirar a los demás y comparar su estilo de vida con el de uno mismo. Pero detente por unos minutos a pensar en que no tienes la vida que quisieras porque andas cegado por la idea errónea de felicidad.

Cada quién tiene guardada la fórmula para su felicidad. Sólo tienes que encontrarla y esforzarte por lograr lo que más quieras. Yo todavía sigo buscando la mía.

NOTA ESPECIAL: Las redes sociales NO son la cura para que seas feliz. Deja de proyectar tu vida con las de otros.

¿Y a ti como te va?

Un abrazo,

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SABER ESTAR BIEN EN LA INCOMODIDAD

En retrospectiva, mi zona de confort es el mejor hogar. Cuando enfrento algo nuevo, un reto o algo similar, me preparo como si afuera estuviera lloviendo a cantaros. Entiendo que todos somos capaces de conseguir cualquier cosa si nos lo proponemos. Muchas veces, antes de salir de mi hermoso hogar conformista, aprieto mis manos y ni modo. Me aviento al ruedo y gracias a ello he vivido grandes experiencias.

Sin embargo, esta forma de lanzarme al vacío del “será lo que tenga que ser” ha dejado huellas en mi persona, pequeños traumas que van a tener repercusión toda mi vida.

Me gusta probar cosas nuevas, soy un George el curioso por naturaleza. Pero salirme de mi zona de confort hace que tenga sensaciones nada agradables, como la incomodidad. En los últimos meses y días, he prestado más atención a lo que siento y pienso. Y me ha ayudado a comprender y entender porque me siento incomoda ante ciertas situaciones como por ejemplo:

  • Cuando me critican.
  • Cuando tengo miedo.
  • Cuando me siento insegura.
  • Cuando nada es como quiero que sea.
  • Cuando alguien hace algo que no me gusta.
  • Cuando me siento observada.

Generalmente, esta sensación no es nada placentera. Me hace sentir fuera de lugar y tengo dos opciones:

  • O la evado.
  • O me resisto.

Si la evado, entonces trato de hacer algo diferente para sentirme cómoda.
Si la resisto, me provoca ansiedad, enojo y estrés.

Poco a poco he aprendido a aceptar que soy como soy. Cuando estoy ante un momento incomodo, ya no trato de cambiarlo. Si algo me hace sentir fuera de lugar, entonces mi mente comienza a viajar por otros mundos. Es como el mejor mecanismo de defensa que he tenido hasta el momento. Y no es que lo ignore, sino que aprendí que nada es para siempre. Mover mis pensamientos hacia otro lado y enfocarlos en algo que me gusta, es lo que me ha servido hasta hoy.

Creo que cada persona descubre cómo hacer frente a la incomodidad. No a todas nos funciona lo mismo, porque no somos iguales. Cada quién busca y encuentra la respuesta correcta a lo que somos.

Así que de ahora en adelante. No mires a la incomodidad como algo malo, vívela y siéntela. Recuerda que el control sólo lo tienes tú y nadie más.

¿Qué piensas?

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QUERIDA INSEGURIDAD:

El día de hoy nos encontramos por la mañana. Venías vestida de un color que no me gusta, usaste esos zapatos que me incomodan y sonreíste sarcásticamente cuando me miraste. Llevamos muchos años de relación, me conoces y te conozco tan bien que puedo saber cuando te sientes mejor que yo.

El miedo siempre nos acompaña en todos nuestros viajes y, aunque a ti te guste estar acompañada de él, a mi no me aporta nada bueno. Me paraliza y me hace sentir vulnerable al mundo.

Pasamos varios momentos juntas, todavía recuerdo como me acompañabas a todas esas fiestas que no quería ir, pero que al final decidí hacer acto de presencia porque mis amigos me lo pedían. Estar en un lugar lleno de personas que no conocíamos era una de tus situaciones favoritas. Te encantaba hacerme creer que toda esa gente me miraba y criticaba mi forma de vestir, de actuar, de ser.

¿Recuerdas mi fiesta de cumpleaños?

Me hiciste llorar al llegar a mi casa, porque al verme al espejo me susurraste que era una persona vacía, fea e inútil. Me dijiste que ese vestido no se me veía bien, que una persona gorda no tenía por qué usar vestidos y enseñar sus piernas. Aún me cuesta mucho usar una falda o algo corto porque tengo muy presente tus palabras.

No tienes idea del gran trabajo que me cuesta separarme de ti, pero tengo que hacerlo.

Hemos vivido juntas durante muchos años y ahora debemos decir adiós y tomar caminos separados. Porque me merezco ser feliz con lo que soy.

Entendí que no se trataba de la talla, ni la manera de ser, ni de mi cabello, ni de mi voz. Entendí que soy única y la gente me quiere por ello. Poco a poco fui aprendiendo a tus espaldas que mi sonrisa es la mejor que he visto. Aprendí que mi talla es la correcta. Que no me arrepiento de la caída de mi cabello. Ni que mi voz suene chistosa. Y eso, lo aprendí con una amiga nueva… se llama autoestima.

Ella me ha estado acompañando a muchos lugares. Hemos conocido y platicado con nuevas personas y creeme que ya no me siento incomoda. ‘A’ es mi nueva mejor amiga y juntas hemos comenzado a tener un lazo muy especial, me ha hecho apreciar lo increíble que soy.

Así que, te doy la despedida.

Ve y atormenta tus sueños, porque los míos ya no son tuyos. x

m e l o d y

 

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LA BELLEZA DE LO IMPERFECTO

Pasé 22 años de mi vida creyendo que tenía el control sobre mi vida. Me esforzaba por ser la mejor estudiante, la mejor hija, la mejor hermana. Sentía una intensa necesidad de pertenecer a algo que me diera identidad, que me dijera quién soy, que me definiera por el tipo de música que escuchaba o que tipo de libros leía con sarcasmo.

Me invadió el ego, me sentía única, especial y mejor que cualquier persona. No supe cuando ser mujer, no sabía maquillarme, no me importaba si me veían con los mismos tenis y blusas negras, esa esa yo. Me mostraba al mundo sin pena, mostraba mis cicatrices y reía con furor mis errores.

Me volví simple y, a mis 28 años la gente cree que soy complicada. Ya no corro mi vida al compás del reloj, ni pretendo estar a cargo de todo. He aprendido que hay gente que va y viene de tu vida, te enseñan lo que necesitas y desaparecen una mañana. Me rompieron el corazón infinidad de veces, no me hice más fuerte sino más sabia.

Aprendí amar mis imperfecciones.
Aprendí a escuchar sin decir nada.

La belleza de lo imperfecto, la sabiduría infinita en dejar que el universo fluya.

Deje de tomarme en serio, no tuve que copiarle a nadie, esculpí mi propio modelo y libere mi espíritu. Convertí mis buenas ideas en maravillosas palabras, genere destinos, camine descalza entre piedras y sintonice la mejor sinfonía. La sinfonía de mi vida convirtiéndose en lo que deseaba.

Las cosas me dejaron de molestarme, acepte a los demás con sus más raras formas de ser. Fui un desperfecto en la sociedad y lo abracé. La vida no viene con instrucciones, seguí mis reglas y no deje que nadie me sometiera como debía comportarme.

Me arriesgué.
Fui fiel.

Y evolucione a la mejor versión de mi misma.

Lo que me hace especial es bailar bajo la lluvia, cuando hay una tormenta.

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Yo no te quiero delgada

FRAGMENTO ESCRITO POR MALE STEPHANY CAPETILLO

Yo no te quiero a dieta, te quiero tranquila, deseo que dejes de cargar el mundo sobre tus hombros y que dejes de premiarte como un perro, con comida.

Deseo que dejes de poner a todo mundo encima tuyo, así sean tus padres, tus hijos, tus amigos o tus jefes. Que dejes de comerte lo que sobra para que no vaya a la basura, poniendo a tu cuerpo como un contenedor de desperdicios.

Deseo que cuando tengas prisa y te ofrezcan agrandar tu combo por 10 pesos, le digas NO.

Necesito que entiendas que no podrás cambiar el mundo, ayudar a todos los que te necesitan y estar para los que te aman sino empiezas a cuidarte.

Necesito que te Ames como amas a todos los demás, que te vuelvas tu principal prioridad y que no te trates como opción.

Que dejes de posponer el salón de belleza, de ofrecerte a tomar la foto para no salir en ella y huir de ese instrumento de tortura llamado báscula.

Necesito que dejes de pensar en “comer por compromiso” o “porque te lo regalaron“.

Yo te quiero tanto chulada que podría sentarme a oírte en un parque, en una banca… ni el café me haría falta.

Yo no te quiero a dieta, ni delgada, ni loca de fitness. Te quiero sana, te quiero guapa, te quiero así divina pero con las ganas de hacer las pases contigo, con esa mujer que ya se dejó el cabello desatendido y no recuerda cuándo fue la última vez que estrenó algo.

Porque pararte frente al espejo a ponerte linda, no te hace menos mamá, menos tía, abuela, mujer, esposa o profesional.

Porque mientes al decir que nadie te mira, te miras tú!

Tú tu primer, verdadero y leal amor,
Tú tu juez más duro,
Tú tu gran saboteador,
Tú quien no se perdona, tú la persona más importante en tu vida.

Yo quiero que te dediques un momento a hacer algo para ti, una lectura, un proyecto a dejar de llenar con comida el silencio.

A sacar el dulce y confrontar lo amargo y vas a ver, te lo prometo, que la palabra perdón cuando viene de uno mismo para consigo, te saca 2 kilos al menos…

Male Stephany Capetillo