Appearance·Escritos / Writing·Stuff

UPDATE DE JULIO

Levantarte todos los días con el cabello súper enredado, con lagañas en tus ojos y preguntarte mientras miras al techo ‘¿qué día es?’. Esto me sucede muy a menudo, últimamente un poco más porque estoy en esa etapa de mi vida dónde no tengo idea de que anda sucediendo a mi alrededor.

Estos últimos meses que he desaparecido de este rinconcito, me he puesto a pensar mucho sobre mi futuro y el futuro de ‘C’ y yo. Claro, ahora que estamos casados debemos jalar juntos para el mismo camino.

Estamos viendo comprar una casa, ya saben, para no andar pagando renta en algo que nunca será nuestro. Hemos pensado vender mi carro y con ese dinero invertirlo en un negocio. Queremos irnos de viaje para finales de año hacia las Barrancas del Cobre. De todas estas ideas que se nos ocurren, sólo algunas llegan a realizarse, otras las detenemos por temor a que no sea el momento adecuado para hacerlo.

También quisiera compartirles que mi cuenta de instagram ya llegó a más de 6500. Se me hace muy repentino el hecho de que a las personas les anda gustando lo que dibujo. Instagram aún es un mundo extraño que no logro conocer totalmente, pero ahí la llevo.

Mientras me voy a dar el gusto de oír hervir el agua para tomarme una taza de café. Me voy a permitir darme cinco minutos de calma antes de comenzar mis tareas.

¿Y ustedes cómo están? ¿Qué ha acontecido en sus vidas?

 

Stuff

LO QUE PENSABA QUE SIGNIFICABA SER ADULTO

No sé exactamente en qué punto me convertí en adulto. No sé si a mis 29 años YA ME CONSIDERO UN ADULTO. Ser joven hoy en día, es como el viento en tu cara. Lo sientes, te estremece, pero no lo ves. Es algo intangible, casi inexistente. La edad es una perspectiva. Hoy hay ancianos de veintitrés, y adolescentes de treinta y cuatro.

“La adolescencia termina a los veintinueve”, decía Carrie Bradshaw en algún episodio de Sex and the City.

Hace muchos años, cuando estaba por cumplir veinte, recuerdo que mi mamá me preguntó muy emocionada que sentía llegar a esta edad. La verdad no era algo distinto a otros cumpleaños “solo es un año más pensé”. PERO QUÉ EQUIVOCADA ESTABA.

La vida cambia después de los veinte, y mis ocho años de experiencia me lo han demostrado. Sí, tengo veintinueve años. HOLA.

Durante un principio, no era nada fuera de lo normal cumplir años. Me ponía toda feliz cuando me hacían mis fiestas y soplaba las velitas. Pero ahora que cumplía veinte, estaba llena de dudas y preocupaciones.

Tal vez pensarás, ¿pero quién está preocupado a sus veinte? Pues yo lo estaba.

Al principio pensé que el inicio de esta “madurez” era lo mejor que me había pasado. Tenía independencia, vivía sola en un departamento, no había nadie que me dijera que arreglara mi cama o lavara mis platos. Iba y venía a mi conveniencia. En pocas palabras, hacia lo que quería.

Cuando me gradué de la universidad, pensaba que todo iba a ser como las películas. Iba a encontrar un trabajo estable, mientras rentaba un departamento y en poco tiempo comenzaría a ganar dinero para poder comprarme un auto. Iba a viajar y conocer nuevos lugares. Me iban a enamorar y a romperme el corazón. Tal vez hasta haría una maestría en el extranjero.

La vida es impredecible.

De todo lo que mencioné, sólo me pasaron dos cosas. Sí, tuve un trabajo estable. Sí, me enamoré y de mi mejor amigo, quién lo iba a pensar.

A poco tiempo de salir de esta etapa veinteañera, aún no sé qué rumbo mi vida tomará. A veces me siento confundida sobre qué pasará conmigo. Me pongo a pensar en la infinidad de posibilidades o elecciones que pude haber tomado en un pasado, tal vez en estos momentos en una realidad alterna sí me fui a estudiar mi maestría al extranjero.

Ser adulto ha significado SER LO QUE QUIERAS SER. 

Así que, si te sientes confundido, no te preocupes. Aquí hay una mujer de veintinueve años que todavía NO SABE QUÉ HACER CON SU VIDA.

endorfinas_60

Appearance·Escritos / Writing·Stuff

SABER ESTAR BIEN EN LA INCOMODIDAD

En retrospectiva, mi zona de confort es el mejor hogar. Cuando enfrento algo nuevo, un reto o algo similar, me preparo como si afuera estuviera lloviendo a cantaros. Entiendo que todos somos capaces de conseguir cualquier cosa si nos lo proponemos. Muchas veces, antes de salir de mi hermoso hogar conformista, aprieto mis manos y ni modo. Me aviento al ruedo y gracias a ello he vivido grandes experiencias.

Sin embargo, esta forma de lanzarme al vacío del “será lo que tenga que ser” ha dejado huellas en mi persona, pequeños traumas que van a tener repercusión toda mi vida.

Me gusta probar cosas nuevas, soy un George el curioso por naturaleza. Pero salirme de mi zona de confort hace que tenga sensaciones nada agradables, como la incomodidad. En los últimos meses y días, he prestado más atención a lo que siento y pienso. Y me ha ayudado a comprender y entender porque me siento incomoda ante ciertas situaciones como por ejemplo:

  • Cuando me critican.
  • Cuando tengo miedo.
  • Cuando me siento insegura.
  • Cuando nada es como quiero que sea.
  • Cuando alguien hace algo que no me gusta.
  • Cuando me siento observada.

Generalmente, esta sensación no es nada placentera. Me hace sentir fuera de lugar y tengo dos opciones:

  • O la evado.
  • O me resisto.

Si la evado, entonces trato de hacer algo diferente para sentirme cómoda.
Si la resisto, me provoca ansiedad, enojo y estrés.

Poco a poco he aprendido a aceptar que soy como soy. Cuando estoy ante un momento incomodo, ya no trato de cambiarlo. Si algo me hace sentir fuera de lugar, entonces mi mente comienza a viajar por otros mundos. Es como el mejor mecanismo de defensa que he tenido hasta el momento. Y no es que lo ignore, sino que aprendí que nada es para siempre. Mover mis pensamientos hacia otro lado y enfocarlos en algo que me gusta, es lo que me ha servido hasta hoy.

Creo que cada persona descubre cómo hacer frente a la incomodidad. No a todas nos funciona lo mismo, porque no somos iguales. Cada quién busca y encuentra la respuesta correcta a lo que somos.

Así que de ahora en adelante. No mires a la incomodidad como algo malo, vívela y siéntela. Recuerda que el control sólo lo tienes tú y nadie más.

¿Qué piensas?